
Una vez llegados al hotel, se aparca en la parte de atrás y ésta es la primera impresión.

Toc- toc... ¿Hay alguien ahí? ... Y sí, Jordi nos esperaba y nos condujo a un pequeño tour por la planta baja de la casa: las zonas comunes.


El corazón de la casa, en el recibidor, allí donde se abre el camino hacia las habitaciones


El aseo de la planta baja, al lado del comedor.


El comedor, donde degustabamos los desayunos, tipo buffet, con panes y dulces caseros, amen de mermeladas, embutidos, quesos, zumo de naranja recién exprimido...


Hermosísimo y elegante salón con dos ambientes que da paso al jardín con sus mesitas, su pérgola escondida (donde sirven los desayunos en verano, cuando el tiempo es más apacible), su pequeño huerto... y donde próximamente construirán una piscina que ayude a sobrellevar los rigores del estío.






Y llega la hora de instalarnos en nuestra habitación: la número 4


Donde no falta el detalle de una Granny Smith sobre la mesilla de noche, haciendo honor a los campos de manzanos de los alrededores.


Y un cuarto de baño maravilloso donde disfruté de la bañera de hidromasaje junto con los geles y sales que nos obsequiaron. Como podeis ver, no ha faltado un detalle. Anfitriones agradables y casa maravillosa formaron un tandem inolvidable para hacer de este fin de semana algo muy especial.