viernes 10 de julio de 2009

Mapa mudo

No hace mucho visité la casa donde Edgar Allan Poe vivió en Baltimore. Su escritorio estaba en el último piso, después de tres largos tramos de escaleras. Sólo había una ventana, diminuta, pero a su obra le venía bien la oscuridad. Allí escribió sus mejores cuentos. Yo no me habría sentido cómodo en aquel lugar. Estaba apartado del centro, entre edificios en mal estado, de los que a veces salían grupos de niños para observar la calle. El ayuntamiento -me contaron- iba a demoler todo aquello muy pronto porque planeaba construir una zona de recreo con cines y grandes superficies comerciales. Me dio la sensación de que un libro estaba a punto de cerrarse. Fue eso lo que me empujó a escribir Mapa mudo, que es al mismo tiempo una geografía del hogar y una geografía de la literatura, también una historia de fantasmas.

Autor: Hilario J. Rodríguez
Editorial: Traspiés
Colección: Vagamundos

Al igual que el libro de Miguel Sanfeliú, éste es un auténtico regalo, una edición cuidada y hecha con cariño acompañada de fotografías en blanco y negro que evocan tiempos pasados... Recuerdo que durante la presentación, Hilario nos habló del "centro geodésico de la creación", de cómo un determinado lugar puede influir en nosotros a la hora de escribir y de Elizabeth Bishop, que perdido su eje también perdió la inspiración. Es un tema interesante. No me desagrada esa teoría. Yo tengo otra: que las personas creativas con intereses comunes cuando se reunen, crean una especie de corriente en la que se ven inmersos y eso les ayuda de algún modo a encontrar el modo de expresarse. De esas reuniones y tertulias siempre sale algo bueno.
He disfrutado mucho el libro, os lo recomiendo.

3 mensajes en la botella:

Tanhäuser dijo...

Qué interesante la historia con la que nos agasajas hoy.
Es un placer entrar en este lugar, mi querida Lludria.

Veronika dijo...

Eres una devoradora de libros, yo estoy cesante y triste... lo bueno es que tu nos comentas...

Abrazos

Lludria dijo...

El placer, mi estimado Tan, es saber que estás ahí ^^ Un besazo.
Ay, Veronika! Recuerdo cuando el libro más sencillo se me apoderaba. Cuando no conseguía leer una página sin volver atrás porque había perdido el hilo. Estuve así mucho tiempo. Supe que empezaba a "curarme" cuando empecé a leer de nuevo. Fue un proceso lento. Dí a mi cabecita lo que necesitaba sin avergonzarme. Si era una poesía cortita, pues eso, poesía; si era un relato corto, relato corto; también volví a los libros infantiles con ilustraciones maravillosas y consumí grandes dosis de romances con final feliz, guerreros de esos de rodilla en tierra y espada en la mano como ofrenda a su dama. De ahí pasé a la épica fantástica más elaborada y poco a poco conseguí ir "picando" de todo un poco, tal como había hecho siempre. Ánimo, Veronika! Un abrazo cálido.